Capaces The Todo
20.03.2004

La presentación en Madrid del disco Born To Punk por parte de The Capaces bien vale atravesar el meridiano de Greenwich con todo lo que eso supone.



Antes de entrar en faena, me gustaría advertir a aquellos que tienen alguna esperanza de hacer comprender al resto de España el sentimiento Catalán, que no gasten saliva, si en todos estos años no han sido capaces de reconocer que el bocadillo de Jamón gana mucho con tomate y aceite, difícil será convencerles de otra realidad geográfica.

Para los que nunca hayáis estado en Madrid decir que es bastante parecida a Barcelona es decir, el 50% de la población son Colombianos, Peruanos, Ecuatorianos Etc. el 20% son guiris digital en mano y como no catalanes. Todas la calles están en obras, el alcalde es una mala persona, las máquinas de la zona azul no dan cambio, etc. Así que las únicas diferencias que cabría destacar son que el metro viene por la derecha, que cuando pides un menú te ponen unas tapas gratis y que la gente compra el As y no el Sport.

Una vez en la ciudad, fuimos bien atendidos en el Hostal "los Perales" regentado como no por latinos. Un lugar que recomiendo ya que aunque sencillo es limpio y muy barato y lo más importante, a veinte metros de la sala Siroco donde se celebra el concierto y es que la logística es primordial según el estado en que acabes la noche.





Para tener una primera toma de contacto nada mejor que sentarse en una terraza a tomar una cerveza. Al instante ya estaba obteniendo información para seguir con esta crónica.





En la mesa de al lado se sentó un Sudamericano (que raro) y pidió una sidra . El camarero que no tenia pinta de escanciador le comentó que no tenían. Entonces el cliente caprichoso le dice ¿qué cervezas tiene? A lo que el metre responde Mahou, Aguila, Heineken etc. ¿Tiene Cruzcampo?. La verdad es que estuve a punto de intervenir y sugerirle que pidiera empanada gallega y una botella de txakolin a ver si le reventaban la cara. Estas cosas siempre me han tocado los huevos, mira que debe haber cosas en esta ciudad pero parece ser que hay gente, que cuando sale fuera le apetece tomar todo lo que no es de allí. Recuerdo un viaje al pueblo con mis padres en el que paramos a comer por Albacete. Mis padres como la mayoría de inmigrantes de los 60, nunca han mostrado un mínimo interés por las costumbres de Cataluña, pero cuando el camarero nos informó de los postres: tenemos orejetas, rollos lustrados, tortas de leche, y no sé que más historias mi padre le pregunta ¿Tiene crema catalana? Joder con Tarradellas, en mi vida he visto a mi padre comerse una en Barcelona y ahora que esta en Almansa le apetece al chaval una crema catalana. Por vergüenza tuve que mediar para que el camarero no le mandara a la mierda como hubiera sido normal, pero es que en otra ocasión vi como un viejo pedía un "vino bueno de rioja" en una bodega en Valdepeñas y casi lo canean.

Bueno volviendo al tema, pues nada al final parece que el amigo se conforma con una Águila. Al rato viene otro colombiano y se sienta con su compadre, cuando se acerca el camarero le pregunta ¿Tienen sidra? Joder con la puta sidra. Abelardo ya no sabia si estamparle la bandeja en la cabeza o montar la casa de Aviles y forrarse.

Después de la cerveza estuvimos tomando unos rones en una tasca de la que solo cabria destacar la comida de olla en toda regla que le pego una abuela a un par de guiris New age una escena curiosa de la que me arrepiento no haber hecho fotos.

Sobre las 11 arranco el concierto los Kinky Lovers una banda de Madrid bastante cañera que aunque solo tenían 5 o 6 temas sonaban bastante bien.



La asistencia no era masiva pero la gente estaba animada y se respiraba un buen ambiente. A media noche subieron The Capaces al escenario. Sus componentes llevaban camisetas de Peter And The Test Tube Babies, Dead Kennedys y Poison Idea con lo que los asistentes que no conocían esta formación, podían adivinar que no se acercaba precisamente un recital de música barroca. La última en subir al escenario fue la cantante acompañada de un botella de vino del Penedès; y es que esa voz necesita gasolina y no Solan de cabras. El público está expectante, un acople de guitarra avisa a las válvulas del Marshall que se avecina una tormenta y empieza el festival. Un volumen brutal hizo retroceder un paso a la primera fila, el primer grito de Martillo reventó los odidos de todos los incautos que no sabían a lo que se venía aquí. La distor del bajo puso en riesgo los cimientos del Siroco y ya no había manera de pararlo. Después de un "Bona Nit" (para hacer los primeros colegas) cuatro temas con apenas tres segundos de intervalo hacen desistir a la primera víctima que no es capaz de asimilar esta explosión. Entiendo perfectamente que algunos asistentes se marcharan al poco rato y es que hay que entender que en los tiempos que corren, no todos estamos preparados para recibir toda esta energía sin pestañear un segundo. La gente de los 70-80 darían lo que fuera por ver un directo de esta calidad. Cuando voy a un concierto de The Capaces no estoy dispuesto a perderme ningún detalle por pequeño que sea, incluso llego a echar de menos el ruido del cambio de pastilla en Wheat or weed. El concierto fue generoso y profesional del que muchas bandas estrella tendrían que tomar nota.



En el bis, el típico borracho que no sabe como ha llegado hasta allí, quien toca, o que toca, no supo como canalizar todo ese vendaval y se lanzó al suelo, intentado abrirse de piernas pensado que quizás hoy todo era posible . Lástima que a esas horas no tuviera el reflejo de inmortalizar ese momento.



Bueno pues nada al día siguiente nos encontramos al Príncipe y a Leticia en el rastro.



Y después Panadella de vuelta con caravana incluida y Barça-Real Sociedad.



[Texto: Adicto]
[Fotos: Adicto]


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