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Soulfly
23.03.2006
Razzmatazz 2
Los años no pasan en balde. Ni para nosotros, ni para Max Cavalera. El brasileño ya tan sólo parece una sombra de lo que fue. Sigue contando con el carisma que le otroga su legado, y ser la cabeza visible de esta horda de nu metal étnico que abandera. Pero los que le vimos guerrear al frente de Sepultura somos conscientes del paso de ese tiempo.
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Max ya sólo dirige al combo durante los instantes en los que las canciones precisan de su garganta. El resto del tiempo es una sombra de si mismo. Abandona el escenario. Se cambia continuamente de uniforme de faena (hasta siete cambios de camiseta en una hora, oigan), y todo ello le hace perder fuelle al espectáculo.
También se ha de decir a su favor que tan sólo con pronunciar el título de cualquiera de las canciones que hicieron grande a Sepultura, ya es capaz de dinamitar cualquier recinto sea éste de las dimensiones que sea. Léase Inner Self, o léase Chaos AD. Cualquiera me vale. Cualquiera me retrotrae a un pasado bastante más dorado que su presente.
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Presentando su disco Dark Ages hicieron girar todo el setlist a su alrededor. Abrieron con Babylon. Dispararon I and I. Y Arise Again. Y Prophecy. Y temas antiguos como Eye for an Eye o Back to the Primitive, generando en ambos casos un pogo de dimensiones astronómicas. Y los clásicos de Sepultura. E incluso un leve guiño a su proyecto Nailbomb y cuatro acordes de Black Sabbath. Pero les faltó mordida. Les faltó entrega. Y les sobra, ya a estas alturas, un bastante de monotonía.
[Texto: El Doctor Arritmia]
[Fotos: El Doctor Arritmia]
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