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Yann Tiersen + Katel
24.02.2006
La Riviera
Demasiadas estridencias. Y demasiadas ganas de encontrase de frente al Sr. Yann Tiersen. Fuere como fuere, la actuación de la francesa Katel me resultó francamente horrible. Muy desagradable. Tras un aciago look de post-hippie parisina, con guitarra zurda y aire angelical; se escondía todo un generador de cánticos agudos que llegaban a destemplar al más calmado. Metafóricamente podríamos disfrazarla de gaita y no andaríamos demasiado alejados de su recital. Digno de olvidar. Y eso haremos. Si.
Sold out para recibir al afamado multi-instrumentista francés. Y ese halo de pasión que tan sólo despiertan cuatro iconos que saben envolverse de sutiles galas y tules con forma de acordes. Se iluminó tenuemente la parte central del escenario donde pudimos ver a Yann Tiersen tocando simultáneamente dos teclados. Sentado en el suelo. Como un niño con su juguete predilecto. Y flotando en el aire L'Horloge. Y el público entregado en forma de miles de aplausos.
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A partir de ahí la propuesta del francés convierte su concierto en un número circense en el que cambia de instrumento continuamente. Del piano al acordeón. Del violín a la guitarra. Y vuelta al piano. Y siempre entregando un buen trozo de su alma en cada pieza. Fueron sonando Les Enfants, La Veillée, A Secret Place, Le Jour de l'Ouverture, Le Moulin, Les Bras de Mer, Le Quartier, The Ex, Le Blanquet, entre otras. Todas ellas obteniendo a modo de recompensa un cálido manojo de aplausos.
El concierto fue dejando atrás la calidez y el intimismo del principio, para dar paso a un combo guitarrero que muy poco tiene que ver con la fama acarreada por Amelie Poulain sobre sus espaldas. Ahí Yann parece dar rienda suelta a su adrenalina, y el resto de la banda parece mucho más integrada. Con mayor margen de movimientos. Más compacta. Más similar a Les Retrouvailles que venían a presentar.
Cerraron una noche memorable con, no podía ser de otra forma, L'Autre Valse d'Amelie, Le Train y Esther. Dos horas de actuación que dejaron satisfechos a los que fueron en busca del Yann Tiersen más intimista. Y también a los que descubrieron que hay vida más allá de Amelie.
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[Texto: El Doctor Arritmia]
[Fotos: El Doctor Arritmia]
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